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Emigración

Vivir en Malta: La experiencia real de una de mis clientas

por Philipp M. Sauerborn11 min de lectura

Ultima actualizacion: 10 de febrero de 2026

Hola, me llamo Susanna y llevo ya más de un año viviendo aquí en Malta.

Philipp me preguntó si podría escribir un pequeño informe sobre mi experiencia para su blog, con la idea de ayudar a quienes estéis considerando Malta como sede a haceros una idea más clara de la isla. Por supuesto, acepté de inmediato, porque recuerdo perfectamente cómo fue para nosotros (mi pareja y yo) cuando decidimos mudarnos aquí.

Por qué emigré a Malta

Antes de nada, me gustaría contaros el trasfondo de por qué acabamos «aterrizando» en Malta.

Mi pareja y yo queríamos establecernos por nuestra cuenta desde hacía tiempo y, a la vez, sentíamos cada vez más el deseo de mudarnos a un lugar con mejor clima y con el mar a la vuelta de la esquina. Teníamos en la lista países como Chipre, Francia, España (Mallorca) y Malta. Recuerdo lo difícil que era imaginarse viviendo en otro país y lo largo que fue el proceso de decisión. Aunque ya habíamos estado en todos esos lugares, siempre había sido con la mentalidad de turista. Por eso, en un momento dado nos dimos cuenta de que no podíamos tomar una decisión basándonos solo en información de internet, así que decidimos viajar espontáneamente a los países finalistas para evaluarlos con ojos de «nuestro futuro hogar». Y bueno, qué os voy a decir: ganó Malta. Llegamos una cálida tarde de verano y fuimos en taxi al hotel. Al día siguiente paseamos por la ciudad con sus casitas encantadoras, fuimos a cenar y nadamos en el mar. De hecho, me sorprendió lo caliente que estaba el agua (era julio). Nunca había sentido el mar tan cálido en Europa; estaba acostumbrada a eso en Asia, pero no aquí. Nos enamoramos del país y decidimos emigrar a Malta.

Dicho y hecho: nos dimos de baja en Alemania, vendimos todos nuestros muebles (los pisos en Malta suelen alquilarse amueblados) y enviamos el resto de nuestras cosas. Todo esto ocurrió, increíblemente, en el transcurso de una semana.

Una vez tomada la decisión, contactamos con Philipp Sauerborn, a quien nos había recomendado un conocido que ya vivía en la isla. Philipp incluso se ofreció a ponernos en contacto con un agente inmobiliario para buscarnos el piso adecuado.

Una anécdota sobre esto: La búsqueda de piso en Malta funciona de manera diferente a Alemania o España. Aquí visitas un piso y puedes firmar el contrato ese mismo día y mudarte poco después. Por eso, dos semanas antes de nuestro vuelo aún no teníamos piso, lo que nos inquietaba un poco, pero el agente nos aseguró que en Malta es lo normal (algo que ya hemos comprobado). Así que volamos con nuestras dos últimas maletas y, dos semanas después, ya estábamos instalados en nuestro piso listo para entrar a vivir. Empezaba una nueva etapa.

Registramos nuestra residencia y nuestra empresa y comenzamos una nueva vida. Quiero recalcar lo tranquilizador que fue tener a Philipp a nuestro lado. Al principio se nos vino encima mucho papeleo burocrático que, sin su ayuda, seguramente nos habría superado en más de una ocasión. A ver, seguro que uno puede hacerlo solo, pero bajo mi punto de vista es mucho más agradable tener a alguien al lado que conoce el sistema, sabe exactamente cómo funcionan los procesos y qué documentos son importantes. Ya tienes suficientes estímulos nuevos al llegar a un país con un entorno y procesos desconocidos.

Tuvimos la suerte adicional de que un conocido ya vivía en Malta y nos dio consejos de «insider». Si no tenéis esa «suerte», os recomiendo aún más buscar a alguien que os ayude. Especialmente para los empresarios que eligen Malta por sus ventajas fiscales, hay muchas cosas que deben tenerse en cuenta, como hemos aprendido.

Bueno, me he enrollado un poco. Aquí va mi resumen tras más de un año en Malta:

Para empezar: Malta nos lo puso fácil para sentirnos a gusto rápidamente. Solo nos encontramos con gente amable que nos indicaba el camino y que, en general, era más simpática que en Alemania. Al principio, mi punto favorito eran los taxistas, siempre muy atentos y amables.

Las experiencias positivas

El clima en Malta

El tiempo: Lo primero que noté es que realmente marca una diferencia enorme. Recuerdo mis años anteriores en Alemania durante el invierno: el aguanieve constante y el frío me afectaban al ánimo. Este año he vivido mi primer invierno sin caer en la típica depresión invernal. Aunque ya no hacía 30 grados, al menos se estaba bien y no necesitaba abrigo de invierno. De vez en cuando llueve, algo que encuentro refrescante. Eso sí, cuando llueve en Malta, llueve de verdad: las calles se llenan de agua y diluvia. Pero como los días de lluvia se limitan a unos 15 al año, me parece totalmente aceptable.

Los locales y otros expatriados

Los malteses son personas increíblemente cariñosas, amables y serviciales. Hay muchísimos grupos de Facebook para correr, hacer networking o senderismo, a través de los cuales puedes conectar rápidamente si quieres. La comunidad internacional es muy grande y conoces gente enseguida. A diferencia de lo que solía vivir en Alemania, aquí la mayoría de la gente es abierta y se ayuda mutuamente.

La atmósfera general en Malta es menos estresante. Los largos paseos o salir a correr junto al mar son parte del día a día y te permiten disfrutar de la vida.

El mar en Malta

El mar es un sueño, es de los más limpios de Europa y se puede ver hasta el fondo. Es maravillosamente cálido en verano, perfecto para refrescarse. El agua es tan clara que traer gafas de buceo y tubo es obligatorio. Podría pasarme horas buceando por las bahías observando la variedad de peces y anémonas. Además, hay calas realmente preciosas donde dar largos paseos. Personalmente, disfruto mucho pudiendo caminar kilómetros bordeando la costa, siempre con el mar al lado y unas vistas preciosas a La Valeta.

El encanto de las ciudades y pueblos pesqueros

Las ciudades de St. Julian’s y Sliema tienen mucha arquitectura antigua, puertas y ventanas coloridas y, para mí, incluso después de un año, siguen pareciendo un cuadro. Aún hoy sentimos que estamos de vacaciones cuando paseamos por el pequeño pueblo pesquero de Marsaxlokk o por la antigua capital, Mdina. Es una maravilla.

Las ventajas fiscales

Sí, este también fue un motivo para elegir Malta. Aparte de todo lo demás, Malta tiene un modelo fiscal muy lucrativo para autónomos y empresarios. Sinceramente, es una gran sensación saber que el dinero que facturas con tu empresa llega a tu cuenta prácticamente íntegro.

Infraestructura

Aparte de las restricciones temporales que hubo por el Covid, Malta tiene un aeropuerto con vuelos diarios a toda Europa, por lo que puedes plantarte en Alemania o España rápidamente si quieres. También se pueden hacer excursiones de un día a Sicilia en ferry o visitar las islas vecinas de Gozo y Comino.

El sistema sanitario

Contra todo pronóstico, Malta tiene un sistema sanitario que funciona muy bien. Cada residente paga cotizaciones a la seguridad social que cubren la atención médica. Sin embargo, para consultas rutinarias a veces hay que pagar de tu bolsillo si vas por lo privado. Personalmente me parece bien, porque primero, es muy poco lo que se paga, y segundo, las cotizaciones aquí son menores que en otros países europeos. Algo que me encanta: casi todas las farmacias tienen su propio médico al que puedes acudir sin cita previa; una consulta cuesta entre 10 y 15 euros.

El idioma oficial es el inglés

Esto es una verdadera ventaja. En Malta, el inglés es el segundo idioma oficial, lo que permite a los extranjeros una comunicación sin problemas con todo el mundo en la isla.

Taxi, Bolt y movilidad

Además de los numerosos taxis, Malta cuenta con muchas alternativas como Bolt (el equivalente a Uber o Cabify) o eCabs, que están en tu puerta en 2 minutos si lo necesitas.

Si prefieres conducir tú mismo pero no tienes coche, existe un equivalente al «Carsharing» o «Share Now» llamado Goto. Goto tiene coches de alquiler repartidos por casi toda Malta que pagas por minutos. Recientemente han introducido también motos. Como este sistema funciona tan bien, decidimos no comprarnos coche.

Las experiencias «negativas»

La falta de naturaleza boscosa

Sí, Malta es una isla densamente poblada y hay menos naturaleza salvaje que en el centro o norte de Europa. Especialmente en invierno, si no te apetece meterte en el mar, se echa un poco de menos el verde intenso. No quiero decir que no haya naturaleza; en primavera la isla está muy verde y todo florece, pero es una naturaleza distinta. No vas a encontrar un gran bosque por el que perderte. Sin embargo, hay innumerables rutas de senderismo por la costa que, precisamente en invierno/primavera, son preciosas gracias a la temperatura suave.

Cuando vuelve el verano, puedes saltar al mar y disfrutar del agua azul turquesa, y ya no echas tanto de menos el bosque. En verano solemos ir a St. Peter’s Pool y a veces no podemos creer que vivamos en un lugar tan bonito.

Humedad alta

La alta humedad en invierno puede hacer que la ropa tarde una semana en secarse en el tendedero. También existe el riesgo de que las cosas cojan moho, algo que es probablemente un problema común en muchas zonas costeras del Mediterráneo. Nosotros, gracias a Dios, hemos tenido suerte y no hemos tenido problemas de moho.

El calentador de agua (Boiler)

Aquí hay que mencionar el pequeño inconveniente del «termo eléctrico». En casi toda Malta el agua caliente va por termo. Eso significa que si se acaba el agua caliente del depósito, se acabó la ducha caliente. El nuestro da para unos 20-30 minutos de ducha. Al principio apagábamos el termo para ahorrar luz, pero como muchas veces quieres ducharte espontáneamente, ahora lo dejamos siempre encendido. Ah, y otro punto: no se debe beber agua del grifo. Pero para mí no es un problema; aquí casi todo el mundo tiene un dispensador de agua o compra embotellada.

Calefacción

La calefacción en invierno. No, aquí no suele haber calefacción central como en el norte de Europa, solo aire acondicionado con bomba de calor. El aire calienta el piso, pero solo mientras está encendido. En cuanto lo apagas, hace frío enseguida. Además, el aire caliente del aire acondicionado reseca un poco el ambiente.

Curiosamente, en invierno a veces hace más frío dentro de casa que fuera. Es algo que no me creía hasta que lo viví en mis propias carnes.

Resumen

A pesar de los «aspectos negativos», para mí Malta ofrece en conjunto una mayor calidad de vida (simplemente por la cantidad de días de sol). La gente es cálida y, incluso después de un año, me siento muy a gusto y no me arrepiento ni un poco de nuestra decisión. Por eso, recomendaría el país a cualquiera como destino para emigrar. Es interesante notar que, según diversas encuestas internacionales y medios como el Frankfurter Rundschau, Malta suele aparecer en los puestos altos de satisfacción de expatriados.

Si estáis considerando Malta, os ofrezco la posibilidad de contactarme (susi283708@gmail.com) para hacerme preguntas sobre la isla o sobre el proceso de emigrar en general.

Asesoría fiscal gratuita

Aviso legal: El contenido de este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento fiscal, legal o financiero. A pesar de la investigación cuidadosa, no garantizamos la exactitud, integridad y actualidad de la información proporcionada. Las normativas fiscales están sujetas a cambios constantes. Para asesoramiento individual, consulte a un asesor fiscal cualificado. El uso del contenido es bajo su propia responsabilidad.

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